sábado, 4 de octubre de 2008

EL MUNDO AL REVES

En las tiras cómicas, Superman tenía como contraparte a un antihéroe llamado Bizarro, quien vivía en una dimensión diametralmente opuesta a la nuestra, donde lo feo de aquí era bello allá, lo triste era alegre y así, sucesivamente. En el último cuarto de siglo México y el mundo parecen haberse desplazado hacia una dimensión bizarra. En tanto que Norberto Rivera, arzobispo primado de México, después de celebrar misa y todavía revestido con sus ornamentos religiosos: capa pluvial y solideo cardenalicio, rendía honores a la bandera y cantaba el himno nacional el 15 de septiembre, al pie del altar de la Catedral México, junto con los feligreses; en Yurécuaro el presbítero Caravez conducía en procesión un estandarte de la Virgen, desde el recinto parroquial hasta el palacio municipal, con la intención de que se diera el Grito con ese símbolo religioso (a la manera de Hidalgo), o al menos presidiera la ceremonia, como de hecho sucedió. Juan Camilo Mouriño, Secretario de Gobernación, quien nació en Madrid y viaja con un pasaporte de esa nacionalidad, fue el encargado de la ceremonia del Grito en el pueblo de Dolores, la mismísima cuna de la independencia nacional. Un español de origen coreando la independencia de México, solo faltó la exhortación del padre Hidalgo, que invitaba a “a coger gachupines”. En lugar que ante a la matanza de Morelia, Felipe Calderón empeñara sus esfuerzos para reestructurar al “gabinete de seguridad”, enfocó sus discursos asimilando a los seguidores de López Obrador con “los enemigos de México” buscando sacar raja política de la tragedia, y llevar adelante la privatización de la industria petrolera al tiempo que establece el estado de excepción. Tony Garza, el embajador de los Estados Unidos en nuestro país, se apresura a calificar como terroristas a los autores del atentado, mientras que el gobierno mexicano se resiste a considerarlos y perseguirlos como a tales, con la ayuda de la comunidad internacional, contentándose con llenarlos de adjetivos que solo cumplen efectos propagandísticos. Supuestamente, la organización criminal que se autodenomina La Familia, colocó numerosas mantas, en varias ciudades de Michoacán, deslindándose de los atentados de Morelia, prometiendo un justo castigo para los responsables de ese hecho. Es decir, que la delincuencia sería ahora la guardiana del orden y el Derecho. Los funcionarios encargados de la “seguridad pública” han reconocido que las diversas policías, los ministerios públicos, los gobiernos municipales y los diputados locales han sido infiltrados por el narcotráfico y la delincuencia en general; sin embargo insisten en que los ciudadanos denuncien las fechorías del crimen organizado, precisamente antes esas mismas autoridades. Es decir que las víctimas se pongan en manos de sus verdugos. A pesar de que las autoridades y los medios de comunicación tienen plenamente identificados a las redes criminales, a sus cabecillas y las zonas geográficas en donde operan; el gobierno, haciéndose el ignorante, pretende que los particulares hagan su trabajo. Mientras que en el país existen unos 20 millones de personas en la extrema miseria, además de una cantidad similar de pobres, los productores mexicanos de leche, para protestar por los bajos precios de su producto, tiran a la calle un millón de litros de ese alimento que bien podría paliar por varios días la desnutrición crónica de nuestros compatriotas. Durante decenios los gobernantes estadounidenses y los teóricos del neoliberalismo a su servicio criticaron la asistencia social que países como el nuestro daban a los sectores más desfavorecidos de la población, calificando despectivamente a ese proceder como populista. Ahora el presidente Bush pretende salvar de la quiebra a los bancos de su país con 700 mil millones de dólares que serán cubiertos, en última instancia, por los contribuyentes mediante los impuestos. Como se ve, una especie de populismo al revés, un Robin Hood invertido, puesto que roba a los pobres para dárselo a los ricos. (JAMG).

domingo, 14 de septiembre de 2008

Laicismo o teocracia

A partir de las revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII el campo de acción de las personas quedó dividido en dos esferas independientes; la pública, propia de los ciudadanos en tanto integrantes de un Estado y la privada específica de los individuos como tales. La dimensión religiosa quedó confinada a esta última. El Estado laico tiene la obligación de mantener la religión en el ámbito privado que le corresponde. El Estado laico moderno no hace suya una determinada religión, ni la protege, ni se inspira en ella, ni las impone a la fuerza. En una sociedad democrática cada uno tiene derecho a la religión, pero nadie tiene el deber de compartir la religión de la mayoría de la sociedad. En un Estado laico se excluye a las iglesias del ejercicio del poder político y administrativo. Pero a la vez, reconoce y promueve el derecho fundamental de libertad religiosa, de tal manera que los individuos pueden organizar sus vidas de acuerdo a sus convicciones religiosas o ateas (agnósticas) en público y en privado.
Dos hechos de la presente administración municipal parecen contradecir el espíritu del laicismo que ha normado en México la conducta gubernamental en los últimos 140 años. La publicación en este Semanario (28/08/08) de una gacetilla oficial en que se da cuenta de la bendición que impartió el presbítero Caravez a las nuevas motocicletas de la policía en el mismísimo patio central de la Presidencia Municipal; así como la inclusión en el Bando Solemne del Mes Patrio de los “Eventos culturales y religiosos a cargo de la Parroquia de la Purísima Concepción” que se celebrarán el día 12 y que culminarán con la “entrega de reconocimientos por parte de la Parroquia” a los carros alegóricos” y a las señoritas engalanadas con trajes regionales.
“En política, la forma es fondo”, según la frase visionaria de Reyes Heroles. Y los actos políticos no suceden por casualidad. Todo hace suponer una especie de revancha a la sentencia del que dictó el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán (8/12/07) declarando la nulidad de la elección del Ayuntamiento de esta ciudad, porque el partido triunfador, utilizó imágenes religiosas en su propaganda. Ahora que la planilla impugnada se convirtió en gobierno, gracias a un triunfo indiscutido en los comicios extraordinarios asume posturas que no son convenientes para la sana convivencia nuestra comunidad. Por una parte, revelarían un afán de revancha con un dejo de autoritarismo, ya que apoyándose en el poder real que ahora se tiene, se ejecuta actos en contra del tenor de las leyes, en este caso particular de los artículos 24 y 130 constitucionales. Mientras que a nivel nacional sectores de la jerarquía eclesiástica luchan por adquirir mayor poder social, bienestar económico a cargo del erario público y hacerse de nuevo del monopolio educativo, cualquier actuación de la autoridad civil que mezcle el gobierno espiritual con el temporal parece un gran despropósito.
Por esa vía se estaría promoviendo el regreso de épocas ya superadas en las que la Iglesia ostentaba un monopolio religioso y asumía una intolerancia militante en contra de cualquier práctica diferente a la suya, y cuando ninguna manifestación social, cultural y educativa escapaba a su influjo. Tal vez se añora la época en que la Iglesia era la mayor detentadora de tierras y quien tenía en exclusiva el servicio de la banca y el crédito; cuando los diezmos se hacían efectivos mediante el apremio judicial o en el que se impedía inhumar en los “camposantos” a quienes consideraban pecadores irredentos, a los que no profesaban la religión católica o que no podían cubrir los derechos parroquiales; cuando en sus registros se infamaba a seres inocentes desde su nacimiento con los calificativos de bastardo, adulterino o sacrílego.
Por otra parte, más grave sería que una autoridad esté convencida de que puede actuar sin sujetarse al ordenamiento jurídico vigente, porque puede caer en la tentación de incurrir en mayores excesos. Bien podría, con esa misma motivación, el día de mañana, expropiar bienes del dominio privado sin fundamento y la correspondiente indemnización; o dejar impunes delitos cometidos por sus amigos y aliados políticos. (JAMG).

domingo, 7 de septiembre de 2008

Un gatopardo tricolor

La semana pasada en la 20 Asamblea Nacional del PRI celebrada en la ciudad de Aguascalientes en escasos 25 minutos y con dispensa de lectura 4,500 delegados aprobaron sin discutir las reformas a su Programa de Acción, Declaración de Principios y Estatutos. Se bajaron del caballo de la Revolución para subirse al tren de la Socialdemocracia. A la manera de la novela El gatopardo de Tomasi di Lampedusa: se cambia todo, para que todo siga igual.
La socialdemocracia supuestamente busca reformar el capitalismo tecnocrático mediante la regulación estatal a través de programas y organizaciones patrocinadas por el Estado que eliminen o al menos alivien las injusticias del sistema capitalista. Sin embargo, los políticos de este signo han abandonado el tránsito de la sociedad capitalista a una sociedad igualitaria, pues en los países que llegan a gobernar, el capitalismo salvaje continúa desarrollándose en detrimento de las capas sociales más desfavorecidas. Díganlo si no, las gestiones de Felipe González y Rodríguez Zapatero en España, Tony Blair en Inglaterra, Michelle Bachelet en Chile o Alan García en Perú.
Con anterioridad, en su Declaración de Principios el PRI se asumía como “un partido nacionalista, democrático y popular” (Art. 2); para el que “la justicia es principio objetivo y prioritario” (Art. 6); y como “la justicia social parte de la noción integral de la democracia, por ello se opone a la acumulación de la riqueza en pocas manos, a los monopolios y la tiranía insensible del mercado” (Art. 8). Tan nacionalista como la iniciativa petrolera de Beltrones; o la democracia que practica Ulises Ruiz; la justicia prioritaria que promueve El Gober Precioso; la oposición a la acumulación de riquezas, que personifican Arturo Montiel, Romero Deschamps y Elba Ester Gordillo; o la oposición ante los monopolios de Emilio Gamboa Patrón “Va pa' atrás papá”, por mencionar sólo unos casos. El reproche más significativo que se le formula al PRI es que en sus acciones priva el pragmatismo sobre los principios; el logro político sobre cualquier otro tipo de consideraciones. Por eso, la contradicción entre los principios y las acciones que encarnan sus militantes, para ellos, se convierte en mera anécdota.
Estando en puerta la discusión en el Congreso de la mal llamada reforma energética, la paralela del PRI, despertó la suspicacia de que pretendían desembarazarse de unos dogmas molestos que impedían rematar a PEMEX. El recelo se acrecentó porque en esta ocasión dejaron fuera la tesis que postularon en su Asamblea 19, en el sentido de oponerse a cualquier privatización de la industria petrolera. Aseguraron, no obstante, haber ratificado los postulados de la antigua Declaración de Principios, de que el petróleo y la energía eléctrica en tanto industrias estratégicas deben seguir siendo propiedad de la Nación (Art. 36); y de que el dominio directo de los recursos naturales del subsuelo corresponde originaria, inalienable e imprescriptible a la Nación (Art. 35) y se comprometen a mantener una nación libre y soberana (Art. 48). Dada su trayectoria, no sería extraño que a la hora de votar, los priístas afirmen que no se está “privatizando” a PEMEX y aprueben su fragmentación en varias empresas desconcentradas, que gracias a las facultades concedidas al nuevo Consejo de Administración, sean desincorporados organismos de carácter estratégico para dejarlos en manos de las trasnacionales (Art. 19 de la propuesta de ley de Beltrones).
En aras de la disciplina partidista y de la supuesta institucionalidad, los comités municipales y estatales del PRI ¿estarán dispuestos a secundar una iniciativa que copia 28 de los 49 artículos de la propuesta del PAN? ¿Se prestarán a que se despoje a la Nación de la última riqueza que le queda, sólo para que un individuo con un oscuro pasado sea candidato a la presidencia de la República? ¿Estarán dispuestos a echar al basurero de la Historia los últimos escrúpulos nacionalistas que enarbolaron durante 70 años y que apuntalan todavía su desfalleciente legitimidad? De hacerlo, oficiarían su harakiri que, a diferencia del antiguo ritual japonés, no sería por motivos de honor. (JAMG).

domingo, 31 de agosto de 2008

El beneficio común

A lo largo del tiempo, los valores que guiaron las acciones de nuestras autoridades municipales al emprender las obras de públicas (además de la promoción política personal), parecieron dar prioridad a la estética y el lucimiento sobre la funcionalidad y la utilidad pública. Así en la remodelación del perímetro exterior de la unidad deportiva, que ahora han dado por llamar “Benjamín Mora” se tiraron una veintena de árboles centenarios de distinta especie que eran parte del ecosistema de esa zona, para plantar solamente ficus, nuevos y uniformes: la estética contra el medio ambiente. También la acera del bulevar del oriente se construyó para facilitar el tránsito peatonal, tanto de vecinos como de las numerosas personas que hacen ejercicio por las mañanas, pero se colocaron adoquines bicolores en lugar de utilizar solo concreto, más fácil de aplicar y de menor costo. Sin embargo su superficie rugosa y los numerosos “columpios” hacen poco práctico caminar sobre ella, dando como resultado que todos utilicen el arroyo para caminar. La estética contra la funcionalidad. Sin duda hay casos en que esos valores deben ser invertidos. La Plaza de Armas es un lugar en donde confluyen las actividades, tanto cívicas como religiosas. En su vecindad con el templo de La Purísima el zócalo se eleva hasta 60 centímetros respecto del nivel de la calle haciendo necesario su acceso mediante un conjunto de escalones. Sin embargo el tránsito por las esquinas del norte se ha vuelto poco menos que imposible. Obstruidas con cadenas supuestamente para impedir el paso de los coches, pero que no arredran a ciclistas y motoristas, quienes invadan con total frescura la zona ampliada los domingos para el tránsito exclusivamente peatonal. En Guerrero e Insurgentes agrava esta situación los puestos de frituras, cacahuates y carros con pan, que no obstante su naturaleza movible, en la práctica son permanentes; así como la instalación de caballetes de pintura de una escuela infantil. En Guerrero y Negrete, a la cadena contra los autos se añade ahora el cercado del estacionamiento de las ambulancias y carros de hot dogs y puestos de alimentos. En esta circunstancia, tanto ancianos como mujeres y niños se ven en la necesidad de practicar el alpinismo subiendo como Dios les da a entender a la mitad de la plataforma la plaza apoyándose en el respaldo de las bancas. Si la hacienda municipal está tan urgida de fondos como para no poder prescindir de las contribuciones de esos vendedores ambulantes, bien podría ubicarlos a lo largo de la calle y no precisamente en las esquinas. A menos de que existan entre ellos compromisos políticos o clientelares. En este caso se podrían acondicionar unos pequeños escalones a lo largo del perímetro de la plaza, entre las bancas. Aquí se justificaría el triunfo de la funcionalidad sobre la estética, que por otra parte no deja de ser subjetiva; no olvidemos que el sello distintivo de nuestros templos indígenas era el de ser pirámides escalonadas.
Para ubicar el problema en su justa dimensión se debe tener presente que nuestro municipio tiene unos 26,000 habitantes, si de éstos el 15% son mayores de 60 años y posiblemente el 80% de ellos viven en la cabecera, entonces tendremos una población estimada de al menos tres mil vecinos de la tercera edad. Los cuales batallan cada día para desplazarse por los espacios públicos que fueron construidos sin orden ni concierto. Sobre todo nuestras aceras evidencian como el interés particular y egoísta prevaleció sobre el beneficio comunitario. Cortadas a tajo y alturas variadas para permitir el acceso fácil a cada una de las cocheras, obligan a nuestros ancianos a elegir entre dos extremos igualmente nefastos: caminar a mitad de la calle exponiéndose a ser atropellados o hacerlo por las banquetas con el riesgo de sufrir una fractura de cadera, como ha ocurrido con bastante frecuencia. Es evidente que una renovación total de esos bienes de uso común pudiera exceder el presupuesto municipal para obras públicas, pero bien se podían ir modificando paulatinamente esos tremendos peldaños, suavizándolos mediante rampas de 15 grados, al ritmo de una o dos calles por año.

lunes, 25 de agosto de 2008

YURECUARO Y EL NEOLIBERALISMO

Yurécuaro y el neoliberalismoLa influencia del liberalismo, doctrina política y económica que surgió en los siglos XVIII y XIX, prevalece hasta nuestros días. Sociedad poderosa y Estado mínimo. El mercado y la libre competencia como únicos motores de la prosperidad y la felicidad. Sin embargo sus ideas generaron un mundo de injusticia: la aparición de masas obreras empobrecidas, sin protección jurídica y servicios públicos fundamentales, sujetas a salarios de hambre y nulos derechos laborales, circunstancias que darían origen al movimiento obrero, las revoluciones y como reacción, el intervencionismo del Estado en la economía. Pero después de 50 años en que la participación estatal ayudó a equilibrar las diferencias sociales, por las crisis recurrentes del capitalismo, se vuelve a recurrir a las viejas y superadas recetas: preponderancia del capital sobre el trabajo, dominio de las potencias y los consorcios trasnacionales sobre las economías en desarrollo. Materias primas baratas y precios sin control. Gobiernos autoritarios para cuidar los intereses de los amos.
Los efectos de las doctrinas neoliberales que se dan en el ámbito internacional repercuten en ciudades modestas como la nuestra, que a lo largo de su historia, indistintamente han gozado o padecido sus efectos. Por una parte, la debilidad y limitaciones crónicas de las administraciones municipales propiciaron que la gente actuara sin trabas y fuera creándose la convicción de que su libertad personal no está limitada por la de los demás en renglones como la higiene urbana, el tránsito, la contaminación auditiva o la embriaguez pública. Aunque por la otra, tanto los gobiernos federales como locales han dejado a su suerte a la sociedad civil para que cubriera, con sus propios medios, gran parte de los servicios públicos. De ahí nuestros “reinados” de las fiestas patrias que cada año se instrumentan para recabar recursos para las obras más urgentes que no proveen los tres órdenes de gobierno.
Por desgracia el acopio de fondos mediante kermeses, rifas, bailes, venta de alimentos y licores, parecen deslizarse más hacia una especie de concesiones en beneficio, tanto de algunos particulares como del erario público, en lugar de que fueran para provecho íntegro de la población. Ahora los fondos pretenden destinarse a la construcción de una barda perimetral de una pequeña zona que tuvo que comprarse para ampliar un panteón municipal ya insuficiente. Y se planea adquirir una extensión mayor, nuevamente mediante el respectivo pago con las aportaciones septembrinas, en lugar de que el gobierno expropiara dicho terreno por causa de utilidad pública y cubriera a un precio justo, la indemnización correspondiente. Los excedentes de la renta petrolera que con gran desprendimiento y sin rendimiento de cuentas está entregando el gobierno federal a los Estados, deberían destinarse a obras de verdadero beneficio colectivo como ésa y no sirvan únicamente para incrementar el obeso aparato burocrático y la promoción política a través de los medios masivos de comunicación.
Por su parte, nuestros gobiernos municipales también parecen compartir el espíritu neoliberal, orientando políticas y recursos para favorecer las actividades productivas y las que reditúan impuestos, pero han relegado a la actividad cultural como un sector que debe estar a cargo de ciudadanos generosos y desinteresados. No parece decoroso que los funcionarios promuevan su imagen política con las diversas manifestaciones culturales de la población y que los maestros o instructores desempeñen su labor sin ningún estímulo, como es el caso del Coro de Niños. Es válido que los políticos se promocionen con las obras que impulsan y realizan, pero hay habrá que apoyarlas con los recursos públicos y el esfuerzo personal. Por lo mismo resulta lamentable que algunas dependencias municipales pretendan alzarse con el mérito de las iniciativas que generan otras instancias, como sucedió con un reciente concurso de oratoria Asimismo es reprobable que los actos culturales se transformen en una especie de mítines políticos a la usanza del antiguo régimen priísta, con acarreo y fanfarrias institucionales. Las manifestaciones culturales para producir los goces del espíritu que constituyen su objetivo deben ser apolíticas, si no pasarán a ser meros vehículos de vulgar propaganda. (JAMG).

domingo, 17 de agosto de 2008

UN DEMONIO TROPICAL......POR JORGE A. MORA GARCIA

Un demonio tropical (2)


Como se apuntó en el artículo de la semana anterior, las personas de tendencia conservadora opinaron que la visita de AMLO a esta población, como parte de su campaña en la defensa del petróleo careció de legitimidad porque la sustenta el PRD, un partido dividido por los intereses mezquinos de las tribus que lo conforman; que utiliza el fraude en sus elecciones internas; que manipulan a la opinión pública mediante consultas amañadas para justificar en un futuro, la toma de las tribunas parlamentarias.
Sin embargo, los diversos partidos políticos no parecen escapar de los grandes vicios que parecen ser connaturales a dichas organizaciones. Corrupción.- Acaso el partido en el poder no tiene sus mejores aliados en Romero de Champs y Elba Ester Gordillo que se distinguen por disponer, en su beneficio o el de sus aliados políticos, de las cuotas y prebendas otorgadas por el gobierno a los gigantescos sindicatos, mismos que pastorean a su antojo. Prácticas antidemocráticas.- Como el uso faccioso del poder que hizo en 2005 Patricio Patrón Laviada, gobernador de Yucatán, para imponer, en una elección fraudulenta al candidato interno del PAN para que triunfara Xavier Abreu Sierra su delfín a la gubernatura, en perjuicio de Ana Rosa Payán, quien al no permitírsele interponer la impugnación correspondiente, renunció a ese instituto político. Así como el uso fraudulento del Fondo Nacional de Desastres (Fonden) de parte de Patrón Laviada en una campaña dispendiosa de recursos materiales y propaganda en favor de Abreu que rebasó con mucho el tope oficial de los 15 millones de pesos. Asimismo, el linchamiento mediático a que se sometió al entonces presidente del PAN, durante la elección para delegados a la Asamblea Nacional en León, Gto., por “una turba frenética alentada desde Los Pinos y movida sin recato por los capos calderonistas, en la que se reeditaba una actitud oficialoide para presionarme a que dejara la presidencia de Acción Nacional”, en palabras del propio Manuel Espino. Impunidad.- Como la que dispensó Germán Martínez, actual presidente del PAN cuando fue Secretario de la Función Pública ante los quebrantos al erario que cometió Vicente Fox, en beneficio propio, de su cónyuge y de sus hijos políticos pasando por alto las denuncias que obran en su contra. O bien, los casos paradigmáticos de gobernadores arropados por sus partidos a pesar de que los ilícitos en que incurrieron y que son del dominio público, como Roberto Madrazo, Arturo Montiel, José Murat, Ulises Ruiz, Mario Marín “El Gober Precioso” y otros muchos de una larga lista. Toma de recintos oficiales y edificios públicos.- Como las realizadas por militantes panistas en un pasado reciente a los puentes internacionales de Juárez, Córdoba, Chi., Acuña y Piedras Negras y 70 carreteras en todo el país; el bloqueo a la Comisión Electoral de Baja California; secuestro de camiones y bloqueo de carreteras en Puebla e Hidalgo; bloqueo del palacio de gobierno en Mérida; toma de oficinas estatales en Chihuahua, etc. etc. División del partido por intereses mezquinos.- Como el pleito que derivó en ruptura entre Roberto Madrazo y Elba Ester Gordillo; la de los actuales gobernadores príistas frente a Beltrones y su grupo; o la que se da entre yunquistas y calderonistas al interior de Acción Nacional Manipulación de la opinión pública.- Como los miles de millones de pesos gastados en spots publicitarios para convencernos de las bondades de las reformas a PEMEX. La corrupción y el autoritarismo enquistados en nuestro medio desde hace más de 500 años, corroen desde la cúpula hasta los cimientos de la pirámide social y por ende a todos los organismos públicos, los que unidos a la desigualdad económica se interponen como barrera infranqueable a la democracia real. No obstante, como diría Porfirio Muñoz Ledo: “La izquierda no es un partido ni tres. La izquierda es la sociedad en movimiento; es una manera de pensar; es una ética. Siempre la izquierda rebasa a los partidos; hay una izquierda societaria, una izquierda sindical desfalleciente; hay una izquierda cultural y una izquierda moral. Esa es la izquierda en que yo creo”. (JAMG).

sábado, 9 de agosto de 2008

Un demonio tropical (1)

La visita de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a esta ciudad proporcionó la ocasión de constatar la complejidad de los fenómenos sociales vividos en una comunidad como la nuestra. Las personas que ya de por sí tenían una inclinación conservadora, a lo largo de estos últimos años han visto reforzados sus desafectos en forma pasional y acrítica con el estereotipo que construyeron los medios de comunicación masiva en contra de ese personaje. Reveló asimismo la descomposición de los partidos políticos locales, integrantes del FAP, quienes no fueron capaces de convocar a sus agremiados a un mitin con quien hasta ahora, es líder nacional de opinión en la izquierda mexicana; asimismo, carecieron del talento necesario para entender que a través de estos actos se puede hacer proselitismo y no sólo en épocas de elecciones (El tema de los partidos se abordará la próxima semana).
Los conservadores calificaron al acto como propio de quien es a su entender, un demagogo, populista, terco e intransigente, un demonio tropical con tendencias mesiánicas, cuya finalidad real es la de tomar el poder y convertirse en un dictador comunista, lo que no se le debe permitir ya que sería un peligro para México. Al parecer todos los defectos que se le atribuyen a AMLO serían ajenos al resto de los políticos, ya que la conducta de los militantes del partido del orden y la decencia siempre ha seguido los pasos de la Madre Teresa de Calcuta.
¿Demagogo? Acaso los candidatos azules no hacen promesas a sabiendas que no podrán cumplirlas, como el del empleo para todos los mexicanos que ofreció Calderón o el crecimiento económico del 7% que iba a conseguir Vicente Fox. ¿Populista? Porque AMLO propugna por un Estado Benefactor y durante su administración en el DF otorgó ayudas para los adultos mayores. Ahora esa medida pretende instrumentarla el gobierno a nivel nacional. ¿Y cómo se le llamaría al rescate de bancos y carreteras a costa de todos los mexicanos? ¿Populismo selectivo? ¿Terco? Todos lo políticos lo son cuando tratan de obtener una ganancia a costa de sus adversarios. Como el ¡Hoy!, ¡Hoy!, ¡Hoy! de Fox cuando quería imponer el debate a Cárdenas y Labastida. ¿Intransigente? ¿Cuándo algún gobernador o presidente desde el poder, de propia iniciativa, ha hecho una autocrítica y reconocido sus errores? ¿Mesiánico? Fox insiste en que se le llame para siempre “presidente” como a Juárez y Madero; y construye un museo en su rancho de San Cristóbal con una réplica exacta de su despacho presidencial y una biblioteca en que se encuentran copias de todos sus escritos, para inspiración de la humanidad. ¿Dictador? ¿Acaso todos los presidentes, gobernadores, alcaldes y hasta rectores de las universidades, no hacen todo lo posible para que los poderes legislativo y judicial sean fieles instrumentos a su servicio y no verdaderos contrapesos del poder? ¿Peligro para México? El propio Manuel Espino, ex presidente del PAN admitió recientemente que sólo fue sólo fue una “frase de los encargados de la campaña presidencial, que él apoyó”, pero que no era real y que el verdadero enemigo lo es el senador Beltrones.
Como lo advertía Winston Churchill, la democracia es un desastre, pero es el menos malo de los sistemas de gobierno. La construyen hombres cargados de defectos, y no siempre puede esperarse que las naciones transiten del despotismo a la libertad en un lecho de plumas.
Por otro lado, en diversas religiones el diablo es un ángel rebelde, un espíritu que encarna el mal, el príncipe de los demonios. Sin embargo para los griegos un daimónion era una divinidad menor, un espíritu bueno o malo, adscrito al destino de una persona o una ciudad. Sócrates afirmaba que el suyo lo había destinado para que fuera el mosquito de Atenas, semejante a un caballo de raza, magnífico, aunque perezoso y por tanto necesitado del acicate de la persuasión. Por su parte para los hebreos el Satán era el adversario, el acusador go'el, primitivamente el “vengador de la sangre”, el pariente más próximo de la víctima durante el régimen de la venganza privada; aunque también el protector oficial de sus parientes, que tenía, en particular, el deber de impedir la enajenación de sus tierras. En tanto que AMLO continúe asumiendo estos roles, podrá seguir contando con el apoyo popular. (JAMG).